"...no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando".




Oliviero Girondo









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jueves, 5 de mayo de 2011

Diluviando soles




  Me gustaba cuando jugábamos a sumar
  porque de esa forma
  no nos desnudábamos para hacer el amor
  sino que el amor nos hacía a nosotros     
  desnudándonos
 
  renunciábamos a cualquier cifra de besos escuálidos
  -o eso me parecía a mí-
  lo nuestro era desparramar la ternura
  reducirnos a la forma de una lombriz
  volviéndonos más flexibles y ágiles
  para arrojarnos en busca de abrigo
  dentro del fango de la vida
 
  se nos daba de maravilla pronunciar las palabras
  exactas
  así que fuimos a pasearnos la hierva con las manos
  sonaba tan rico el ruido del laberinto donde
   - milagro - 
  siempre acabábamos encontrándonos

  pero tal vez, digo yo,
  no hay susurros que den más vértigo 
  que los que trae el recuerdo
  cuando viene a habitarnos los huesos de dudas 

  y si ésto ocurre,
  a mí las rodillas me palpitan de espanto
  me engancho a la aleta de un pez globo
  comienzo a volar por encima de tus pausas
  y - qué carajo -
  me da por hablarte muy en serio

  porque  no tengo colmillos ni paciencia de elefante
  sin embargo, también soy un animal de palabra

  por eso sigo ofreciéndote un mundo de transparencias
  de trago suave
  sin proyectos vagos
  donde el acto de amarse tiene una gran puerta
  de fácil acceso

  y danzo frente a ti
  con este puñado de abriles que es mi cuerpo

  a ratos lloviendo
  casi siempre escampando

  muy a menudo diluviando soles



domingo, 23 de enero de 2011

Desnudar a un hombre



Desnudar a un hombre es hablarle con cariño al oído
y decirle su verdad oculta en la enredadera de las dudas.

Hacerle comprender que tú estuviste atrapada como él
en el laberinto de su melodía encantadora de serpientes
por querer ser la mejor entre las féminas de lista interminable.

Desnudar a un hombre es decirle que no bailarás más
al ritmo de su flauta mágica la danza del deseo seductor.

Quitarle con delicadeza y dulzura prenda a prenda
hasta quedar como vino al mundo, inocente y ligero.

Apostar por el cariño y el respeto en la conciencia
de siglos de poligamia y harenes de sedas y fetiches.

Amarlo en sus dones, en sus profundidades desconocidas
en sus talentos escondidos, en la luz de su despertar.

Aceptar mi cojera afectiva y el abandono de mi niña interna.
Descansar en la baldía búsqueda de encontrar a un nuevo padre.

Desnudar a un hombre es confesarle que ya no más
el fingir orgasmos de placer y goce infinitos.

Estimarlo como lo que es, sencillamente un hombre
que elegiste para aprender a amar y desde el amor comunicarte.

Desnudar a un hombre es enseñarle a mostrar su vulnerabilidad
en lugar de encandilar e hipnotizar con la estrategia del engaño.

Desnudar a un hombre es mostrar tu madurez de hembra
habiendo conocido a muchos músicos de gemela condición
que interpretaban su arabesca y perfumada melodía.

Habiendo sido perseguida y conquistada, favorita y repudiada,
amada y después odiada, deseada y por otra remplazada.

Desnudar a un hombre es comprobar en tu actitud serena
que por fin te liberaste de las cadenas de sus hechizos encantados
porque comprendiste que antaño tu “niña” cayó inconsciente

Y dejaste de ser el espejo reflectante de su propia vanidad.


Ana Arriola



sábado, 19 de junio de 2010

Cascabeles a los peces



A Óscar, por sacudirme la vida.


Decimos silencio y cavamos fosas de estrellas en el sol
nosotros
que creemos en el albedrío del amor y todas sus conjugaciones
que escapamos de los cementerios sin salida
que buscamos hamacas de sal en una noche de grillos
que cambiamos la cruz por la cara
que alquitranamos la lluvia ácida de los necios
que llamamos al eco en la dehesa de nuestras camas
que le ponemos cascabel a los peces que sobrevuelan
mi Zipolite y tu Mediterráneo
que no hay insomnio sin que descubramos que
amor se llama el juego
que admiramos a los labradores de caminos fronterizos
(abatidos tienen sus pies)
que entendemos que la palabra es el mejor torniquete a nuestra hemorragia de soledad
que siempre quisimos creer en ese espíritu incoloro que arroja
al fuego
todo lo que no se llama VIVIR.




jueves, 10 de junio de 2010

Yo amo


Se amaron con tanto esmero que
cuando sonó el despertador
sólo se habían desnudado de corazón para arriba.

miércoles, 9 de junio de 2010

Conclusión




Estoy tratando de no prestar atención a la lluvia
de aceptar que no soy caracol subiendo las escaleras de mi casa
en una explosión verbal
(tus cosquillas ya  no resbalan bajo mi falda)
mi perra pregunta por ti
el incienso me distrae

Me siento aglomeración de fonemas que guardan
un silencio rojo
selección de una descarga de hojas
donde siempre se lee la palabra
FIN.



martes, 25 de mayo de 2010

Límites



Yo sé de mis pensamientos de durazno
mi fuerza de papel de arroz
mi profunda torpeza para nadar en tus dunas de cemento